viernes, 3 de junio de 2016

Moda y calzado, líderes en consumo de lujo




Los resultados del primer Estudio del consumidor mexicano de lujo revela que, en orden descendente, las siete principales categorías de consumo dentro de este sector son: moda y calzado, tratamientos de belleza, viajes y ocio; tecnología como tablets, smartphones, wearables, etcétera; deportes como golf, equitación, navegación, etcétera; joyería, y decoración, que incluye muebles de diseño, complementos, textiles y demás. 

Elaborado por Territorio Creativo y Forbes, el análisis resalta que las mujeres gastan 50 por ciento más que los hombres en tratamientos de belleza. En cambio, los hombres gastan casi 40 por ciento más que las mujeres en tecnología. Dentro del tratamiento de belleza, llama la atención que el mayor gasto lo hace el grupo de personas de 35 a 44 años. "En la categoría de moda y belleza se observó que a más edad, menor gasto". También es de resaltar que el grupo de 45 a 54 años es el que más gasta en tecnología, "por encima de segmentos más jóvenes (es posible que estén incluyendo el gasto familiar)". 

Hay una pregunta clave, y se refiere a cuál es el mayor gasto promedio de esos consumidores de lujo. La respuesta no sorprende: viajes y ocio con una gasto promedio anual de 70 mil pesos. Llama la atención que el segundo lugar se refiere al tema relacionado con la decoración, donde se destinan 50 mil pesos; la tercera categoría es para tecnología, con 40 mil pesos en promedio, y el cuarto lugar se refiere a moda y calzado, joyería y tratamientos de belleza. 

Por cierto, el grupo de 55 a 64 años es el que más gasta en viajes y ocio, y en decoración. Aquí, a diferencia de moda y belleza, entre más edad, más gasto. También hay que señalar que viajes y ocio es la categoría "más puramente digital", muy por encima del resto, ya que para 56.8 por ciento del proceso de búsqueda y compra se desarrolla enteramente en la web. 

En cambio, para el tema de compras de joyería, belleza y moda y calzado, el resultado es al revés. El consumidor tiene "más necesidad de ver y tocar el producto; encabezan la compra en tienda física por encima de 50 por ciento".

Vía: Milenio

jueves, 2 de junio de 2016

Joyas extraordinarias: Así se lleva el 'septum cool'



El septum, que es la palabra en latín para el español 'septo', es la pared blandita que separa las fosas nasales, justo por debajo del tabique. Es decir, no es una parte muy glamourosa del cuerpo. Sin embargo, y por casualidades de la vida (fashion) este pequeño cartílago se ha convertido en el centro de atención gracias un tipo de pendiente -o cuff en su versión 'de mentira'-, que se coloca precisamente en esta zona, ya sea mediante un pequeño agujero, o pinzado igual que llevaríamos unos ear cuffs.

Una de las primeras en llevarlo fue Scarlett Johansson, cuando aún no éramos del todo consicentes de su espíritu rebelde, y más recientemente lo hemos visto en otras celebstambién con carácter: de Rihanna a Zendaya, la chica Disney que está revolucionando el fashion world, pasando por Chiara Ferragni (en la imagen), que lo lleva en versión-joya con larguísimos adornos a modo de pendant, Jessica Biel en la alfombra roja, las españolas Blanca Suárez y Verónica Echegui, o Chloë Grace-Moretz, una de las mitades de la pareja teen de moda ahora que se ha hecho oficial su relación con Brooklyn Beckham.

Aunque no sea apto para todos los gustos, la moda del septum tiene su explicación si tenemos en cuenta el revival de tendencias de los 90: en aquél entonces no se llevaban los pendientes en el tabique nasal, pero si los aros en la nariz, y sobre todo los pendientes en el ombligo. Riccardo Tisci los subió a pasarela con la presentación de la colección Alta Costura para la primavera 2012 de Givenchy en París, y desde entonces no se han bajado del carrusel de tendencias de la moda.

Via:Hola

jueves, 12 de mayo de 2016

¿En qué se parecen las compras y el sexo?


Cuando hablamos de compras pensamos en placer, excitación, capricho, exceso…

Compras y erotismo
Istock
Emociones muy relacionadas con el sexo. La semejanza no es ninguna casualidad. Seguro que no hay nadie capaz de negar que la experiencia decomprar a lo grande es muy parecida al sexo. Es verdad que lo uno es más público que lo otro, pero tienen muchas, ¡muchísimas!, cosas en común. Bien hechos, te transforman en una mujer nueva. Te hacen sentir llena de vitalidad, además de seductora, aventurera, atrevida, poderosa, hedonista y algo perversa. El sexo y las compras son placeres intensos, enormes, poderosos, dos de los aspectos más gloriosos y felices de estar viva. 
Lo mejor es que ambas actividades se pueden ajustar a tu humor. Si te sientes frágil, es más probable que acabes comprando un jersey de mohair, mimoso y tierno, del mismo modo que preferirás muchos mimos y un sexo lento y cariñoso, porque necesitarás confort y confianza. Pero si necesitas una dosis de exhibicionismo, seguramente te decidirás por unas sandalias de tacón alto y querrás hacer el amor en algún sitio y postura con mucho morbo para darte un homenaje a ti misma.
Comprar es una experiencia maravillosa. Está muy bien ahorrar para una hipoteca, evidentemente, pero no hay nada como buscar, elegir, encontrar y volver a casa cargada de paquetes para luego volver a disfrutar de su gloria abriendo todos y cada uno de ellos poco a poco y pensando en lo guapa que estarás al día siguiente con tus nuevas adquisiciones. ¿Hay algo más sexy que atreverse a hacer algo prohibido y caer en la tentación?
Cuando se buscan similitudes con el sexo no es difícil encontrarlas: ver algo que te gusta en una revista o en un escaparate y  pensar “lo tengo que conseguir” es parecido al juego previo. La tensión va en aumento, crece la excitación…”¡Oh, es justo lo que necesito! Quedaría perfecto con lo que tengo…” Cuando por fin llegas a la tienda y te lo pruebas, estás vistiendo tu cuerpo, eres consciente de su forma, su textura, buscas y presentas su lado más sexy. Está muy bien arrasar en Ikea para buscar una estantería, pero vestirse a ti misma es como prepararte para el sexo. ¡Y el clímax llega tras el paso por la caja! Bueno… Tú disfrutas de un orgasmo y tu cuenta corriente sufre una lipotimia. ¿Quién no ha vivido esa pausa, preñada de emoción, que separa el momento en que la tarjeta de crédito pasa por la máquina hasta que retumba el sonido que te indica que te han dado el ok? Aunque sepas que tienes fondos, es como si te hubieran dicho “¡Sí, tú puedes!”. 
Para continuar con el tema, después te vas a tomar un café y a fumarte un cigarrillo. ¡Qué gusto!


Vía: Cosmo